lunes, 4 de abril de 2016

Diálogos perdidos

Ahora sé que inconscientemente nos hemos amado tanto unos a otros, más de lo que nuestras comprensiones pueden vislumbrar.
Sin embargo no negaremos que hemos tenido un alto grado de saña y perversión dentro de las “inocentes”  vidas de los otros; entrecomillo, porque a estas alturas me parece ridículo juzgarnos de una sola pieza, los personajes de melodrama deben morir junto con nuestra capacidad de conocer la naturaleza humana.
He escuchado hablar de términos medios, a la única persona que le he creído, me lleva a experimentarlos. No es correcto hablar de hambre si no se ha tenido.
Me pregunto si sabrás cómo te recuerdan, a quién haces sonreír, quién te suspira y quién te vomita. Me gustaría saberlo de mi misma.


Berenice Pinzón  

viernes, 1 de abril de 2016

Ensayo, carta, anotaciones, elucubraciones y otros tintes para los fantasmas mentales

Entonces un buen día noté que había dejado de escribir frecuente y apasionadamente, como ya se me había hecho costumbre. Siempre hubo uno que otro escrito suelto más por oficio que por inspiración a un pobre ermitaño (O siente serlo) De esos que anda desenamorado, inquieto, loco y dolorido por la vida, y que no sabe distinguir ni aunque el amor se arroje frente a él, bajo las ruedas de su auto. Lo arrollaría mil veces antes de percatarse que lo que se le ofrecía era suave, fresco e infinitamente sexy.
Gracias a aquel, comprendí que el abatimiento amoroso es un ente que crece proporcionalmente con la necedad y ceguera del ser humano. Que si me afecta, que si lloro, que si me hizo, dijo, engañó, bla, bla, bla, mil y un etcéteras, que te lleva a la autocensura, al auto maltrato y a verter una lastimosa amargura a tu alrededor que seguro nadie recordará con placer a futuro.
Luego de pensar en ello y agradecer por todas las deleitantes cosas que se presentan día a día en mi vida, me dispuse a hacer un recuento de los nombres que han causado inquietudes, excesos y desencantos en ella. Tengo tantas ganas de publicar los nombres con apellidos, en efecto para que no haya suposiciones al respecto y cada quien se dé por aludido en lo que le corresponde…
Sin embargo, mordiéndome labios, dedos y ganas, no lo haré y no  por falta de consideraciones sino porque resultaría poco literario, imagino. Aunque bien podría usar algún apodo privado que no deje lugar a dudas, a mí me darían inmensas ganas de buscar apodos íntimos en las listas de otros.
En fin que sólo diré que:

R.M. Conocí lo desconocido, la potencia de lo querido y al primero de los mal paridos. Gracias.

O.A. De lo místico al desperdicio, quizá ya estés muerto, no conocí tu apellido. De nada.

I.T. G. Gusto culposo, los errores siempre pueden resolverse. Gracias.

D. M. A. V.  Expectativa, aventura, misterio, reconsideraciones físicas, sin conclusión aparente.

S.C.G. Pasión, sometimiento, estupidez. Pasión, pasión, prueba de límites, hartazgo. Clausura.
D. F. R.  Playa, sol, mar, paisajes, sonrisas, maravillas compartidas, aprendidas y regaladas. Lazos reales que se generan a distancia. Gracias.

M. C. M. C. Crueldad de tiempo y distancia, lo que se quiere y no se puede y cuando se puede alguien lo jode. Gracias.

E. G. CH. O. Sorpresa, emoción, deleite, enamoramiento intelectual inevitable, asombro físico inagotable, incomprensión evidente.

G. M. N. Si el mundo no fuera mundo los compañeros eternos existirían. Mil gracias.

Mi presente tiene sabor, color, aroma y nombre, lo cual no se menciona porque se va construyendo, a todo lo demás…  “Al pan, pan y al vino, vino”


Berenice Pinzón