Mi piel huele a tiempo almacenado en un armario, a augurios
congelados, a negación.
Cargo en el vientre prueba irrefutable de tu huida acompañada
de la mía.
Cargo en la memoria y en la sangre la turbulencia de tu
ausencia en mi historia, sé que te he descompuesto, quien me perturba tanto no
existe, es la imaginación que he disfrazado con tu piel y con tu nombre.
Deseo como nada descansar de ti, de mí y de lo funesto que
resultamos juntos.
Berenice Pinzón