Aún me puedes encontrar rondando tu piel.
Aún te dedico placeres solitarios.
Aún me sorprendo buscando algo de ti.
Aún me siento impregnada de tus ganas y tus tristezas.
Sigo sintiéndote propio como cuando no lo eras, y ahora un
tanto más, después de haberlo sido un poco.
Eres para mí lo que nunca llegarás a ser.
Aún me puedes encontrar rondando tu piel.
Berenice Pinzón