No logro discernir si te atrapé en mi mirada desde el instante primero en que mis ojos tocaron tu existencia o si fueron los tuyos los que no me han dejado escapar hasta ahora.
Sigues intacto como el primer día, con todo lo que se ha sucedido hasta hoy, me alegra conocer el camino que me condujo a saberte.
Haber escrito historia con tinta de oro de la mano tuya es sencillamente un suspiro.
Berenice Pinzón