Me permito contarte este cuento nocturno, ese que dice que si alguien abriera mi piel, tu nombre asomaría tímido a la superficie, pero seguro de su resguardo.
No te has ido a ningún lado, me pregunto por qué... Quisiera contemplarte a oscuras, besarte largamente y guardarte de nuevo como un sueño encantador y prolongado por tanto que pareces intrínseco en mi existencia.
Entonces buenas noches.
Berenice Pinzón