Hoy éste mundo amanece sin tí, sin ti y sin muchos otros que a partir de ahora serán nombres, padres, hijos, hermanos amigos ausentes.
Recuerdos poderosos, dulces, amargos, nutricios.
Fuimos en un momento niñez que sonreía, jugaba, aprendía. Nos enseñaron a gritar alto y a sostener el pensamiento.
Un par de ”nosotros” de nosotros que crecimos juntos, caminaron delante tuyo y ahora tú delante nuestro.
Años de anécdotas de aulas llenas de personalidades efervescentes, de semillas que añoraban ser árboles.
Estoy segura que dejaste raíces y huellas profundas, estoy segura que el camino no termina ahora.
Berenice Pinzón