Si algo fuese
medianamente verdad.
Las pruebas
superadas, los mal agradecimientos, la ignominia exacerbada… Ni eso ni nada, ni
mis “reales ganas” por esto o aquello, ni él, aquel o ella, ni el mundo todo.
Mi soledad
errante, estridente, absurda, inmune, impune, imbécil… Tú y yo al mismo tiempo,
todo y evidentemente nada.
De esos
días en que el silencio no debió romperse.
Berenice
Pinzón
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