Confesión:
Un impacto dulce recorrió mi cuerpo.
Un atisbo de tú y yo existiendo en un pasado lejano.
Imagino suavemente el triunfo de tu cuerpo sobre mi cama, las letras de mi mente desbocadas queriendo llegar a tus ojos, las mil canciones que debieron ser dedicadas, escritas y regaladas a ti.
La calma, el arrebato, la felicidad y el desazón que desaparecieron entre las olas del tiempo y de las posibilidades no atrapadas.
Y ahora que has volteado tu rostro a horizontes que expanden tu ser, me doy cuenta que para mi, sigues siendo tan espectacular como el primer día en que mi vida se cruzó con la tuya.
Berenice Pinzón