sábado, 12 de julio de 2025

Pediste y llegué... Luego me fui

Fue tan grande y genuino que sin duda lo sentiste.
Cruzó tu vida, tus ganas, tu forma; y tus ojos carentes estaban tan fijos en el vacío que me dejaste pasar de largo, yéndome como había llegado, contemplándote.
Y así sin más nos despedimos, de la forma que fuera separamos los caminos, que de haber sido notados se habrían tejido para conceder tu deseo y también el mío.
Y fui arrojada al río como la roca que hace ondas en el agua, la expande, la mueve, la cambia, luego va al fondo a quedarse inerte mientras el agua fluye y sigue fluyendo.

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