Quizá no sea yo quien te haga dormir con cuentos cada noche
para toda la vida, pero me aseguraré de ser quien te despierte con besos y
sonrisas cada vez que amanezca al lado tuyo.
Música de los cuerpos, realidades sonrientes de sol, arena y
mar.
Se llenaron los labios de tantos besos que las palabras
huyeron, se llenaron los brazos y el cuerpo de tanta entrega que terminó por
entregarse entera, eterna.
Respirar no amerita explicaciones, tan natural e
indispensable como amar.