Me sacudo la infamia de actos, palabras y miradas podridas.
Redirijo el rumbo, aburrida de discursos baratos, amores de
oropel y medias tintas.
Arranco clavos fortuitos de manos y pies, y me pongo en
marcha de nueva cuenta hacia mi insurrección, el mejor de todos los encuentros.
Berenice Pinzón
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