Me
gusta tu humor inocente, prístino, hasta audaz y también tu humor podrido,
ácido e incisivo.
Me
gustan las marcas en tu cuerpo y las que dejas con tus palabras, el estilo
desfachatado y los rasgos que portas, tan difíciles de encontrar.
Disfruto
servir de diván a tus pesares y de piel a tus amares.
Por ahora todo ello está
bien, no agotemos el gusto.
Berenice
Pinzón
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