No tan sencillo asumirte amado, buscado y quizá alcanzado
por deseos, brazos y seres que no soy
yo.
No tan sencillo burlarme de todo, gritar incongruencias y
negar que me pudro porque alejas tus labios de los míos.
No tan sencillos mirar aquellos ojos grandes que fueron tu
delirio tantos años, no poder adivinar la forma de los que ahora roban tu sueño
y saber que no sé si los míos te gustan
realmente.
No tan sencillo nada de lo tuyo en realidad.
Me pregunto por qué nací en el punto en el que tú ya habías
moldeado tu vida sin mí.
Berenice Pinzón
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