Corazón:
Te escribiré una larga partitura a manera de carta, a manera
de confesión amorosa y quizá rencorosa para que te montes en sus notas si un
día la escuchas y te lleve lejos de mis deseos, de mi desprecio e incluso de mi
ausencia.
Me apetece que tomes camino, mirarte de lejos y seguirte
queriendo. Saber que te vas incompleto porque voluntariamente te has repartido
por aquí y por allá. Hoy por hoy tus lágrimas irresponsables no me conmueven,
me parece justa la paga ¿Qué te digo?
Asumiste que la soledad tortura y que va de la mano con el abandono.
Quizá no tomaste en cuenta tus propios abandonos ni las torturas que no te
dignaste a mirar.
Deberás darte cuenta que lo que supones te daña ahora, no es
más que un condimento, maridaje y contraste. Ya pasará, para consuelo tuyo y
mío como siempre pasa.
Berenice Pinzón
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