Supe de antemano que su deseo no empezaba en mi piel ni
terminaba con mi humanidad, al igual que el mío tampoco lo hacía en la suya.
Deseaba saber qué motivo me llevó a su presencia.
Qué motivo me lleva a su presencia, si de por sí sé que al
tenerlo querré dejarlo.
Y aun así lo deseo.
Berenice Pinzón
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