Los rotundos hechos me dejaron saber que un ideal está lejos
de lo que sucede ante los ojos.
Aun así te abrazo con el corazón sincero del que mira más
allá de la posesión y le invade un poco el olvido, el olvido ese que ayuda a no
albergar rencores inútiles.
Entre algunas contrariedades me cuento que el principal
ideal que cayó ante mí, fue el propio, por ahora me reconstruyo de una manera extraña
y nueva, quizá no tan apasionada y loca, quizá no tan incondicional y sonriente
pero rotundamente nueva.
Agradezco las lecciones ofrecidas y asumo mi cargo de
maestra encarnizada aunque siempre bien intencionada.
Coqueteo con la vida y sé que ella lo hace conmigo en la
misma medida (tip para todo lo nuestro)
Como siempre, cerca o lejos, te abrazo con la vida toda.
Berenice Pinzón
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