martes, 17 de noviembre de 2015

Después de nosotros

Era yo sin rastro de mis labios, o los tuyos, no lo sé.
Eras tú sin rastros de tus ojos, quizá los míos.
Eran mis manos atontadas sin saber qué tocar, era tu aliento sin recorrerme o mi piel sin el recorrido de tu aliento.
Éramos incompletos, sin saber qué había pasado, cómo logramos mezclarnos a tal punto que no sabíamos quién era quién, qué de uno y qué del otro. Éramos sin sabor, desencuentro, provocación a la nada.
Éramos de alguna manera y en un sólo instante todo lo que nunca fuimos juntos y condenados a no volver a ser lo que éramos antes de conocernos.


Berenice Pinzón

No hay comentarios:

Publicar un comentario