martes, 2 de septiembre de 2014

Ahora

Entonces un buen día sucede que la perspectiva cambia, las prioridades cambian. Las osadías de  ayer se observan como ajenas. Los  ideales prestados pierden peso.
Los rencores ya no saben ni a olvido y más de un par de nombres se han fugado.
Entonces un buen día te sigue enamorando la vida con sus formas todas, sus caricias todas, sus misterios todos.
No hay más que renacer cada día.


Berenice Pinzón

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