¿Quisieras venir a beber de un sorbo mis deseos? Los pongo
en tus manos para que los moldees con
maestría y una vez horneados por tu cuerpo logren materializarse a través de mi
respiración.
Los latidos se aceleran de nueva cuenta, hierve la sangre
detonada por la particularidad de un aroma.
Berenice Pinzón
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