viernes, 3 de octubre de 2014

Confesiones de noches lluviosas

Detesto llorar por ti.
No sé si conozcas ese lacerante nudo que se arrastra como hiedra por la garganta y hiere los ojos tal como si hoy fuera  la última noche para llorar o morir.
Para mi desgracia, aún es demasiado temprano para cualquiera de ambas.


Berenice Pinzón

No hay comentarios:

Publicar un comentario