Detesto llorar por ti.
No sé si conozcas ese
lacerante nudo que se arrastra como hiedra por la garganta y hiere los ojos tal
como si hoy fuera la última noche para
llorar o morir.
Para mi desgracia, aún es demasiado temprano para cualquiera
de ambas.
Berenice Pinzón
No hay comentarios:
Publicar un comentario