viernes, 28 de noviembre de 2014

Salvados

Corrí rápido y lejos para salvarme de una de mis mejores historias.
Me salvé de tu seguridad y te salvé de mi inseguridad.
Me salvé de tu ardiente deseo de existir en un tercero, te salvé de mi ardiente deseo de ser libre.
Me salvé de tus hermosos ojos color miel, te salvé de mis esquivos ojos húmedos.


Berenice Pinzón

jueves, 27 de noviembre de 2014

Let me think (That irony!)

A estás altura podría concederte el beneficio del querer, digo, el querer estar contigo bajo tus condiciones, bajo tus caprichos, bajo tu digamos, no muy amplia concepción del mundo.
Pero de pronto caigo en cuenta que he tenido el garbo desde hace ya varios años de deslizarme grácilmente de todo aquel ser que ha pretendido gobernarme. Generalmente he podido salir airosa de todo aquello, y ahora que te ofreces tan pretencioso, creyendo que sabes por dónde va el hilo que me sale de la entraña…
Déjame pensarlo de nuevo.


Berenice Pinzón

miércoles, 26 de noviembre de 2014

De lo ocurrido

Ahora que parece que nuestros caminos han enfilado por senderos  irrevocablemente separados.
Odio esta maldita amargura que me inunda el ceño por saberte sin mí, quizá mejor dicho, por saberme sin ti.
Tiré tan fuerte de los lazos que caí profundamente en el olvido, sé que desde este sitio no importa más lo que me cause o no tu felicidad.


Berenice Pinzón

domingo, 23 de noviembre de 2014

Comentario al embuste (Por las dedicatorias especiales)

Ahora conozco más allá de lo que existe detrás de tu palabrería.
Entre todas las posibilidades, declino la de seguirte los pasos. Finalmente tú y yo somos y probablemente seguiremos siendo sólo “recursos clásicos” el uno para el otro.
Hay cientos de cosas en la vida que no ameritan explicación y tú estás dentro de las que no ameritan ni sentimiento.
Estoy segura que no sabes bien a bien qué quiere decir “ya basta” “esto terminó, no marcha.” Se desgastó mi creencia pero sobre todo mi deseo por los embusteros.


Berenice Pinzón

lunes, 17 de noviembre de 2014

Guerreros

Andamos pues de buen grado o no en el camino de las efervescencias.
Hierve la sangre dispuesta a darse, a correr afuera nuestro, a salpicar, a manchar, incluso y sin lugar a dudas a servir sin majestad, a unos por poder  ciego, egoísta, castrante.  A otros por libertad, justicia y unión.
Siempre recordando lo que se ha escuchado en la vida “Todos los caminos son el camino” luego entonces habrá que librar la batalla que se avecina, a descubrir de qué lado está uno y si es verdad que las entrañas te han puesto ahí.
Suerte que siempre existe oportunidad de rectificar.
¡Ahí vamos!


Berenice Pinzón

domingo, 16 de noviembre de 2014

Libertad

Libertad no es palabra, no es condición ni concepto. No creo que resida en el mundo y sin embargo todo es ella.
Hay instantes de mi paso por el tiempo, por este tiempo inventado y absurdo en que quisiera todo contigo, todo de ti y de mí para ti, e instantes en que no sentir deseo alguno sería tan ameno, tan tranquilo.
A veces quisiera que fueses el único ser al que le escribo, que lo hubieses querido ser… Querido mío.
A veces ser querida de todo el que ha querido y querer todo lo que no he querido. Por momentos,  que no existiera ni uno solo de ustedes, borrarlos de mis ojos, de mi aliento, de mis letras y mis latidos. Olvidar sus encantos y sus fastidios.


Berenice Pinzón

jueves, 13 de noviembre de 2014

Herida de ¿muerte?


Herida la historia
Herida la vida
Herida la paciencia
Herida la familia
Herido el mundo todo

                         (Hazaña de cocer la herida y no permitir que se abra otra nunca más)

Erguida la consciencia
Erguida la palabra
Erguidos los fusiles
Herida la ignorancia
Herida la indiferencia


Berenice Pinzón

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Camisa de once varas

Observo desde lugar seguro  tus misterios. La templanza que me han dado los líos que se han visto venir y a los cuales me entregué con entereza, me dan la perspicacia para notar que los paraísos que ofreces se cimientan en lodo.
No es debido negar la maestría de los presentes aunque sean maestros de “la bajeza.”
No olvides mi presencia en tu vida que yo no olvidaré la tuya, no porque algo de romance nos envuelva, más bien para estar siempre alerta.


Berenice Pinzón

domingo, 9 de noviembre de 2014

Propia voluntad

Todo ha cambiado, sería estúpido dolerse una y otra vez por las mismas “calamidades”
He venido de vuelta a presenciar todo lo que el camino ofrece, a sentir en carne viva lo que creí olvidado.
Dice la historia de mucho o de a poco lo que aquí hay y lo que se pierde de vista.
Cuenta mi alma las alegrías, las bendiciones, los encuentros.
Cuenta mi tiempo las añoranzas que llevo a cuestas, cuenta también los sinsabores, las condenas, los naufragios y hasta la desesperanza.

Berenice Pinzón

jueves, 6 de noviembre de 2014

Fragmento de la vulgaridad de una santa

No existe nada que pueda limitarme ni una voz que atormente mis ganas ni amedrente mis propósitos.

Berenice Pinzón

Realidades otras

Me resultaba  imperiosamente necesario volver la mirada al interior. Los besos que fueron perdiéndose en el tiempo resultaron claves para concluir el camino de la ansiedad. No es que todo lo demás no importe, es que ahora importa algo más.
Me vuelvo a la niebla de mí misma y resurjo en sendas que se me habían ofrecido ya. Veo con claridad. Noto que las huellas en la arena cuentan historias hermosas sólo cuando son ligeras.


Berenice Pinzón

martes, 4 de noviembre de 2014

Se confirma el corazón

Sé de cierto que el corazón se entrega en un beso y al tiempo se guarda en el pecho para que en cada latido recuerdes que el amor es infinito, atemporal.
Nada tienen que ver los desgarros del  cuerpo con el reconocimiento del alma. Vivos o muertos, al fin que eternos.


Berenice Pinzón

domingo, 2 de noviembre de 2014

Despiadada

Despiadada por qué, ¿porque tus besos no son los únicos en mi boca, porque mis piernas disfrutan ritmos distintos al tuyo?
Sí, prefiero sola, sin tus discursos baratos, sin tu realidad confusa.
Odio que intentes atarme a tu ambiente terreno, a tu sufrimiento gratuito. No quiero nada de lo que crees que podrías ofrecerme, tengo todo lo mío, todo lo que jamás daría porque no es heredable, programable o prestado.


Berenice Pinzón