Ahora que parece que nuestros caminos han enfilado por senderos
irrevocablemente separados.
Odio esta maldita amargura que me inunda el ceño por saberte
sin mí, quizá mejor dicho, por saberme sin ti.
Tiré tan fuerte de los lazos que caí profundamente en el olvido,
sé que desde este sitio no importa más lo que me cause o no tu felicidad.
Berenice Pinzón
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