Andamos pues de buen grado o no en el camino de las efervescencias.
Hierve la sangre dispuesta a darse, a correr afuera nuestro,
a salpicar, a manchar, incluso y sin lugar a dudas a servir sin majestad, a
unos por poder ciego, egoísta,
castrante. A otros por libertad,
justicia y unión.
Siempre recordando lo que se ha escuchado en la vida “Todos
los caminos son el camino” luego entonces habrá que librar la batalla que se
avecina, a descubrir de qué lado está uno y si es verdad que las entrañas te
han puesto ahí.
Suerte que siempre existe oportunidad de rectificar.
¡Ahí vamos!
Berenice Pinzón
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