Sé de cierto que el corazón se entrega en un beso y al
tiempo se guarda en el pecho para que en cada latido recuerdes que el amor es
infinito, atemporal.
Nada tienen que ver los desgarros del cuerpo con el reconocimiento del alma.
Vivos o muertos, al fin que eternos.
Berenice Pinzón
No hay comentarios:
Publicar un comentario