miércoles, 18 de junio de 2014

A los larguísimos “hubiera”

Te escribo hoy, querido amigo, no como suelo hacerlo, en una especie de golpe bajo que suena a reproche. Sin embargo habré de puntualizar que el inicio “querido amigo” no es más que una diplomacia pues sabes también como yo que nunca hemos sido amigos.
Desearía tanto mirar entre mi correspondencia un documento anónimo, tan anónimo que suene a ti, tan anónimo que me haga hervir la sangre por suponer que aquel que escribe desea tanto como yo deseo, aunque jamás salga de la sombra para así lograr no prostituir su sentimiento con los larguísimos “hubiera”.
Por mi parte esta noche quisiera llenarte de besos como si nunca hubiéramos dejado de vernos, como si jamás nuestros caminos se hubieran separado.


Berenice Pinzón

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