Dónde se te busca ante la desesperación, si ahora no tienes
dirección, ni nombre, ni piel.
A quién se le piden informes. En dónde se guardan las
esperanzas si no escuchas más canciones, si no dejarás correr más el tiempo
abrazado por mi cama y por mi cuerpo.
En dónde guardaste tus amabilidades y tus ofensas.
Por qué me dejaste las lágrimas todas… Las tuyas y las mías.
Berenice Pinzón
No hay comentarios:
Publicar un comentario