Espalda
lisa que en otro tiempo era surcada por cicatrices.
Sonrisa
amable que ayer fue sepultada por odio.
Ahora
digna, aún recuerdas en el erizarse de tu piel ante la injusticia que habrá que
morir mil veces hasta que todas las espaldas sean lisas.
Berenice
Pinzón
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