No es que la vida se acabe simplemente, es que la vida
robada nunca es “simple”.
No es que la dignidad duerma o que unos cuantos crean que
pueden con ella.
Ingenuos los que aún creen que actuando con saña y
violencia, llegarán a buen puerto.
Absurdos los planes para gozar mientras que otros sufren.
Una vez despierta la furia que encierran las lágrimas que
caen sin ser secadas, las voces que no son escuchadas y la presencia de los
muertos que se presumen “desaparecidos”. Entonces no habrá lugar oculto en el
mundo para que no se paguen una a una las reacciones a las acciones cometidas.
Horror, seguir eligiendo la imbecilidad.
Berenice Pinzón