lunes, 27 de octubre de 2014

Cuarenta y tres NOSOTROS

No es que la vida se acabe simplemente, es que la vida robada nunca es “simple”.
No es que la dignidad duerma o que unos cuantos crean que pueden con ella.
Ingenuos los que aún creen que actuando con saña y violencia, llegarán a buen puerto.
Absurdos los planes para gozar mientras que otros sufren.
Una vez despierta la furia que encierran las lágrimas que caen sin ser secadas, las voces que no son escuchadas y la presencia de los muertos que se presumen “desaparecidos”. Entonces no habrá lugar oculto en el mundo para que no se paguen una a una las reacciones a las acciones cometidas.
Horror, seguir eligiendo la imbecilidad.


Berenice Pinzón

Declaraciones inservibles

No pretendo sorprenderte, sino sorprenderme, no pretendo explicarte nada, ni explicármelo.
Intento parar el murmullo que suena a cadena. Postulo y creo en la libertad en compañía.
Que creas o no en mí, sencillamente no es mi problema.
Simplemente me gusta y valoro la autosuficiencia.


Berenice Pinzón

domingo, 19 de octubre de 2014

Caminantes

Recorro a paso encantado la ciudad plena de ti, las calles se pintan de tu tersura, los sonidos se matizan de tu voz, renace la sonrisa  que tenías presa, la que enamora a mi sonrisa.
El alma se alboroza ante el encuentro de su reflejo, baila, se deja fluir.
Afuera, la vida toma tintes de caos, las historias se cruzan, se revuelven, se intoxican. Adentro, la seguridad del amor genuino florece, ese, que no tiene traducción en palabras, ese que sólo se sabe, sólo se siente.


Berenice Pinzón

miércoles, 15 de octubre de 2014

Sueño

Eres como un sueño, siempre lo has sido, sin embargo juntos fuimos tu realidad primera.  
Principio prohibido, confuso, incluso fatídico, pues murieron en batalla más de mil ilusiones, sentimientos genuinos y un sin número de posibilidades.
De vuelta reflejada en tus grandes ojos, se responden todas las preguntas y entiendo por qué las cosas son como han sido.


Berenice Pinzón

domingo, 12 de octubre de 2014

Tiempo

En el camino del recordar van cayendo cabezas.
Los rostros al piso sugieren un lazo nulo con el corazón.
Se ha tomado la decisión real de encarar el conocimiento.
Existe pues, un alivio enorme ante la posibilidad de no ser atormentada por fantasmas pasados.


Berenice Pinzón

sábado, 11 de octubre de 2014

Padre

Reconstruir mis cansados huesos con arcilla prestada de la tierra, para que tape el paso del tiempo, las huellas de los errores y el sufrimiento.
Ha fallado algo, algo fundamental, el cielo llora y abre en mis entrañas un hueco irreparable. No hay manera de olvidar la falla, la veo cada vez que mi reflejo se presenta, en el color de mi piel, en el sonido de mi voz, en la sangre que brota de alguna herida.
Advirtió temprano que era un espejismo lo que yo veía, pero cómo aceptar que tu todo lo sea y ahora entiendo que repito una y otra vez el espejismo esperando una y otra vez que no termine.
Necesito tejer las fibras sueltas de mi vida a la felicidad que se perdió en algún laberinto de irrealidades.
Solicito la fuerza toda para recordar.


Berenice Pinzón

viernes, 10 de octubre de 2014

Diferencia abismal de la misma mujer

Él, tan ex enamorado y ahora tan despreocupado de la misma que hace años me regalaba su piel y sus pasiones, sin saber bien a bien lo que hacía.
Ella que en noches absolutamente inciertas y sin rumbo, rodaba de sofá a cama entre bocas familiares, sin ser apreciada como debería.
Ahora y antes musa de un poeta, pintor, hombre, sensible todo de pies a cabeza, y ahora él regalándome algo más que sus letras... Casi no me creo que sea la misma ella, de la que no se hablará otra palabra en la noche venidera en la que se han encontrada dos poetas.


Berenice Pinzón

viernes, 3 de octubre de 2014

Gracias por nada

Vámonos lejos, a olvidar los desgarros del alma, los desganos de la vida y los girones de la sonrisa que era verdadera.
 A no ser quien espera ser querido, a simplemente ser querido.
Vámonos a no volver a esperar.
Vámonos por separado a olvidar los agravios cometidos contra nosotros mismos.
Vámonos bien lejos a encontrar  al que también daría la vida por nosotros.


Berenice Pinzón

Una de esas noches

Un espacio compartido entre notas de violoncello y un ciento de soledades…
Una vez que surgen las palabras de su garganta a su boca, escurren por supuesto mis ojos turbados, una y otra vez.
Tanto tenía que mi soledad no era acompañada por tantas otras, que comprenden, leen y enuncian los mismos términos. Esas que en lo individual sólo nosotros comprendemos y que a voz expuesta nos encantaría que los demás entendieran…
O quizá sólo a quien nos dirigimos.


Berenice Pinzón

Confesiones de noches lluviosas

Detesto llorar por ti.
No sé si conozcas ese lacerante nudo que se arrastra como hiedra por la garganta y hiere los ojos tal como si hoy fuera  la última noche para llorar o morir.
Para mi desgracia, aún es demasiado temprano para cualquiera de ambas.


Berenice Pinzón