Un espacio compartido entre notas de violoncello y un ciento
de soledades…
Una vez que surgen las palabras de su garganta a su boca,
escurren por supuesto mis ojos turbados, una y otra vez.
Tanto tenía que mi soledad no era acompañada por tantas
otras, que comprenden, leen y enuncian los mismos términos. Esas que en lo
individual sólo nosotros comprendemos y que a voz expuesta nos encantaría que
los demás entendieran…
O quizá
sólo a quien nos dirigimos.
Berenice Pinzón
No hay comentarios:
Publicar un comentario