viernes, 3 de octubre de 2014

Una de esas noches

Un espacio compartido entre notas de violoncello y un ciento de soledades…
Una vez que surgen las palabras de su garganta a su boca, escurren por supuesto mis ojos turbados, una y otra vez.
Tanto tenía que mi soledad no era acompañada por tantas otras, que comprenden, leen y enuncian los mismos términos. Esas que en lo individual sólo nosotros comprendemos y que a voz expuesta nos encantaría que los demás entendieran…
O quizá sólo a quien nos dirigimos.


Berenice Pinzón

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