Vámonos lejos, a olvidar los desgarros del alma, los desganos de la vida y los
girones de la sonrisa que era verdadera.
A no ser quien espera
ser querido, a simplemente ser querido.
Vámonos a no volver a esperar.
Vámonos por separado a olvidar los agravios cometidos contra
nosotros mismos.
Vámonos bien lejos a encontrar al que también daría la vida por nosotros.
Berenice Pinzón
No hay comentarios:
Publicar un comentario